Guillermo Fernández Vara, diez años al frente del PSOE extremeño

Guillermo Fernández Vara cumplió ayer, 18 de julio, diez años como secretario general del PSOE en Extremadura, aunque desde casi dos años antes de ese día de 2008 ya compartía responsabilidad con su predecesor, Juan Carlos Rodríguez Ibarra.

El 20 de septiembre de 2006 Rodríguez Ibarra había anunciado que no se presentaría a la reelección para ser candidato a presidir la Junta de Extremadura en las elecciones que se celebrarían en 2007 tras 24 años al frente del Gobierno regional y ese mismo días todas las miradas fueron para Vara, entonces consejero de Sanidad.

Su nombre siempre fue el primero en las quinielas cada vez que se hablaba de la sucesión de Ibarra, se le consideraba su «delfín» y así fue, puesto que un día después de este anuncio, la Ejecutiva Regional le dio su apoyo unánime para ser el candidato a la Presidencia de la Junta.

Con esta «bicefalia» en el PSOE extremeño se celebraron los comicios autonómicos, a los que se llegó con la incertidumbre sobre como respondería el electorado al nuevo candidato, dudas que pronto quedaron resueltas, puesto que Vara no solo ganó las elecciones por mayoría absoluta, sino que consiguió el segundo mejor resultado de la historia del PSOE extremeño (38 diputados).

Saludo entre Vara e Ibarra.
Saludo entre Vara e Ibarra.

Lejos de aplicar «el rodillo» -el PP, como único partido en la oposición, tenía 27- en la Asamblea regional, Vara buscó y logró el consenso y el apoyo de los populares, primero con Carlos Floriano y luego con José Antonio Monago, para reformar el Estatuto de Autonomía, y aprobar la primera Ley de Educación en esta autonomía.

Esta apuesta por el diálogo y el consenso, y su defensa de la amplia gama de tonos grises que ofrecen los colores blanco y negro, ha marcado siempre su concepto de la política.

En julio de 2008, y en el marco del XCongreso Regional, un voto en blanco sobre un total de 373 le privó de obtener el 100% de los apoyos en su elección como nuevo secretario general. «Voy a trabajar para que te sientas orgulloso de mí», le dijo a Ibarra en aquel congreso.

Concluida la «bicefalia», Vara repitió como candidato del PSOE a la Presidencia de la Junta en las elecciones de 2011. La profunda crisis económica y de empleo que barría España desde hacía tres años pasaron factura en dichos comicios.

Con los resultados de las urnas: Monago (PP), 32 escaños; Vara (PSOE), 30 e IU (3), Vara dijo en aquellas horas que se veía «presidente» y «expresidente». El Consejo Político Regional de IU votó a favor de la abstención y el hipotético acuerdo de izquierdas saltó por los aires.

Vara no seguiría al frente de la Junta de Extremadura y el PSOE perdía su hegemonía de Gobierno en la región.

De esa derrota, según ha confesado en varias ocasiones, aprendió mucho y le sirvió, también ha dicho, para estar más preparado. de hecho, mostró su disposición a «resetearse».

Sentado en los bancos de la oposición, Vara mantuvo su voluntad de consenso y, a finales de ese mismo año (2011), PP y PSOE hicieron frente común para exigir al Gobierno el pago de la denominada «deuda histórica».

En clave interna de partido, Vara dio su apoyo a Rubalcaba en el Congreso Federal de 2012, y ese mismo año los socialistas extremeños afrontaron su proceso para elegir a su nueva dirección. Una cita histórica en cuanto que era la primera vez que afrontaba este proceso como partido en la oposición.

Ibarra, Vara y Rubalcaba.
Ibarra, Vara y Rubalcaba.

Fernández Vara logró el 95,73% de los apoyos, lo que reflejaba que el partido y la militancia, a pesar de que se había perdido las elecciones autonómicas, confiaba plenamente en su trabajo.

Dos años después (julio de 2014), Pedro Sánchez, Eduardo Madina y Pérez Tapias acuden a las primarias para liderar el PSOE federal. Vara apostó por Madina. Ganó Sánchez, pero Vara desde el principio se puso a su disposición.

Dos meses antes, y en tierras extremeñas, la misma abstención de IU que le impidió llegar a la Presidencia de la Junta le bloqueó el mismo camino, pues no prosperó la moción de censura que los socialistas presentaron a Monago.

Malos resultados

En 2015, el PSOE ganaba las elecciones en Extremadura y obtenía el mejor resultado de los socialistas en todo el territorio nacional, con un 36,15 % de los votos. Sin embargo, a nivel nacional, el PSOE perdió 30 escaños. Se cocinaba la crisis.

Estos malos resultados electorales del PSOE en los comicios de 2015, sumados a los de 2016 -aún peores- y los vaivenes de Sánchez con C’s y Podemos para poder gobernar, a pesar de que desde sus propias filas le pidieron que se abstuviera para que gobernara Rajoy, dan como resultado que estalle «la burbuja socialista».

Vara siempre le pidió que se abstuviera; el país no podía estar sin Gobierno. «Yo estuve, estoy y estaré siempre en el mismo sitio; poniendo lo primero a España; lo segundo, al PSOE; y lo tercero, a sus militantes; y en ese orden es en el que me muevo y me voy a seguir moviendo toda mi vida», afirmó.

Del convulso Comité Federal del 1 de octubre de 2016 hubo muchos efectos: el PSOE se abstuvo en la investidura de Rajoy, Sánchez dimitió y se convocaron primarias para el XXXIX Congreso del PSOE.

El presidente de la Junta, con Pedro Sánchez.
El presidente de la Junta, con Pedro Sánchez.

A pesar de este «tótum revolútum» en el PSOE y volviendo a 2015, Vara gana las elecciones autonómicas (30 escaños), dos más que el PP. En la Asamblea se estrenan Podemos (6) y Ciudadanos (1). Días antes a la cita con las urnas, Vara aseguró: «a Monago no le tocará la lotería otra vez».

Con la decisión del PP de abstenerse para permitir que gobierne la lista más votada, unida a las coincidencias con Podemos en la defensa de la educación y la sanidad públicas, y la transparencia, Vara volvía a la Presidencia de la Junta.

Desde el «diálogo político y social» y con el reiterado mensaje de ser «útil en la vida de la gente», Vara iniciaba un nuevo periodo al frente del Gobierno extremeño. La búsqueda del consenso le permitió, tras fracasar en primer intento, sacar adelante los presupuestos autonómicos de 2016, gracias a la abstención de PP y C’s, pues Podemos los rechazó.

Idéntico panorama se produjo en los de 2017, un año en el que, en clave nacional, el PSOE afrontó unas primarias con Sánchez, Díaz y Patxi López como candidatos.

Vara apostó por la líder andaluza e incluso fue muy crítico con Sánchez, pero los socialistas extremeños dieron más apoyos a este último. Como ya ocurriera en el congreso de 2014, Vara, tras conocer los resultados, no dudó en expresar su apoyo al ganador.

Tal fue así, que Sánchez lo designó presidente de la Comisión Territorial del PSOE. En Extremadura, Vara se imponía, con el 67% de los votos, a la exconsejera Eva María Pérez y a Enrique Pérez, en las primarias.

Sus presupuestos regionales de 2018 salieron adelante, con la abstención de Podemos y de C’s, mientras que el PP votó en contra.

«La política tiene alma, sentimientos y razones para luchar», tres conceptos que, a juicio de Vara, impregnan al PSOE.

Fuente: Agencia Efe